Los Caminos

Caminos a Guadalupe

Camino de los Jerónimos 125 Km

En 1404 un vecino de Cuacos de Yuste, llamado Sancho Martín, cedió algunos terrenos a unos ermitaños para la construcción de un monasterio. En 1414 éstos solicitaron la protección del monasterio de Guadalupe. Un año después se integrarían oficialmente en la Orden Jerónima. Se inicia una época de relación e intercambio entre los monjes de ambos cenobios.

Cuacos de Yuste

Peraleda de la Mata

Ruinas de Augustóbriga

Se ha bajado un hombre del coche. Me saluda y marcha hacia el pantano. En la orilla hay varios romanos con túnicas sucias. Me sitúo a la derecha del señor. La pena le entrecorta la voz: “Esto es lo que querían. Los señores entraron aquí con sus coches y sus carpetas y nos dijeron aquí ya no podéis vivir. Antes de poder asumirlo mi casa ya tenía toda el agua del mundo encima. ¿Ve allí?”, señala con su dedo al pantano. “Por allí vivía yo.” Sigue llorando al montarse en el coche. Los romanos permanecen frente al pantano de Valdecañas. Buscan la extinta Augustobriga, otra víctima más del 1963.

La Avellaneda

Castañar de Ibor

Un descubrimiento casual, otro más en la historia de los caminos a Guadalupe: Un agricultor con su arado, un agujero que se abre en la tierra. Pero al contrario de lo ocurrido con el tesoro visigodo de Guarrazar, con los santos Fulgencio y Florentina, y con la propia Virgen de Guadalupe, aquel hallazgo no llamó la atención de nadie, y pasarían más de 20 años hasta que un grupo de técnicos del Instituto Geológico de España realizaron un estudio preliminar y destacaron la belleza de las cuevas de Castañar de Ibor. En la superficie encontramos algo similar: la zona de los Ibores, junto con las Villuercas y la Jara, ya son valoradas internacionalmente y se considera un conjunto natural único, de especial relevancia. En el año 2000 surge la Red Europea de Geoparques. Posteriormente la Unesco crea la Red Mundial de Geoparques nacionales. El Geoparque Villuercas-Ibores-Jara es miembro de ambas redes.

Bienvenidos a Guadalupe

He llegado a La Puebla. Aquí finaliza mi viaje. He conocido a toda clase de personas en los caminos. Muchas de ellas eran de otros tiempos.

puebla de guadalupe
puebla
puebla

El fraile gira la plataforma en la que se encuentra la Virgen. Y ahí aparece Ella, con esos ojos negros que tanto han visto. Los que me acompañaron en el camino estuvieron aquí. Y Ella los vio llegar, y marchar, sin pestañear...

virgen de guadalupe
virgen
virgen

Me detengo en un fanal que pende del techo. Noto el fuerte oleaje, el ruido de la artillería en la batalla de Lepanto, los gritos de Murat Dragut y los arcabuces cristianos.

monasterio de guadalupe
Monasterio
Monasterio
Monasterio
Monasterio
Monasterio