Los Caminos

Caminos a Guadalupe

Camino de los Descubridores 134 Km

La conquista de América coincide con la época dorada de la devoción a la Virgen de Guadalupe. Orellana, Francisco Pizarro, los Ovando, muchos de los conquistadores eran extremeños, de pueblos cercanos a Guadalupe como Trujillo o Cáceres. A la Morenita se encomendaron en sus viajes al Nuevo Mundo y, tanto al partir como al regresar, a Guadalupe venían para postrarse ante la talla de madera del cenobio villuerquino. De Cáceres también son Fernando Yáñez de Figueroa, fundador de la Orden Jerónima y primer prior del Monasterio, y Gil Cordero, pastor al que se le apareció la Virgen y que encontró la talla enterrada.

cáceres

En Cáceres, una ciudad plagada de conquistadores, como es el caso de Francisco de Godoy, lugarteniente de Francisco Pizarro; Juan Cano de Saavedra, capitán de Hernán Cortés y marido de la hija de Moctezuma; Hernández Girón y García Holgín, aquel que hizo prisionero al último soberano azteca, el aguerrido Cuauhtemoc; en una ciudad así, repleta de casas solariegas y de nuevos ricos indianos, de hidalgos esperanzados a la salida de misa; de conversaciones ininterrumpidas sobre el Nuevo Mundo, y sobre ay que ver lo bonito que quedó el palacio y que cuando vuelva voy a hacerme uno igual; pues aquí el descubridor que más me llama la atención es un pastor del siglo XIV, aventurero del Viejo Mundo, llamado Gil Cordero. Él vive aquí, en la calle Caleros, cuya casa con los años fue un prostíbulo, hasta que el Consejo de Haciendo adquirió la vivienda para mejor fin, levantando una ermita consagrada a la Virgen de Guadalupe, el 11 de diciembre de 1668. Gil tiene que estar al llegar, y tiene que convencernos a todos de que no miente, que se le acaba de aparecer la Virgen junto al rio Guadalupe, y que Ésta le ha resucitado a una de sus vacas.

pergamino

La vaca de Gil Cordero

Trujillo

Antes de que le hicieran una estatua, en 1479, Pizarro tenía un año. Era un bebé que no estaba revestido de bronce, ni portaba la espada con la que mató al infiel de Atahualpa en su mano derecha, ni cabalgaba altivo por la plaza de Trujillo sabiéndose el conquistador del Perú. Hijo bastardo de Gonzalo Pizarro con la doncella de su tía, la campesina Francisca Morales, era un ser diminuto enrollado en un paño blanco en brazos de su madre, el día del solemne funeral de Juan II de Aragón. Su hijo, Fernando el Católico, sostenía la mano de Isabel de Castilla con fuerza, arrodillados en el primer banco. Ahora Trujillo era el centro de la corte castellana. No hacía mucho que habían expulsado a Juana la Beltraneja del castillo y el fin del conflicto sucesorio se acercaba. Tras la misa, al salir de la Iglesia de Santa María la Mayor, solo se escuchaba el lloriqueo de Pizarro, y a su madre susurrándole al oído, y cálmate, cálmate mi niño, que si ya está, ya está. Nadie de los que salían de la iglesia, ni siquiera los Reyes Católicos, veía la cabecita del llorón, de tan enterrada que la tenía su madre en el regazo. Tampoco la vi yo, y ahora, frente a la estatua, no sé si se le parece.

Berzocana

Llegada a Guadalupe por el oeste

Bienvenidos a Guadalupe

He llegado a La Puebla. Aquí finaliza mi viaje. He conocido a toda clase de personas en los caminos. Muchas de ellas eran de otros tiempos.

puebla de guadalupe
puebla
puebla

El fraile gira la plataforma en la que se encuentra la Virgen. Y ahí aparece Ella, con esos ojos negros que tanto han visto. Los que me acompañaron en el camino estuvieron aquí. Y Ella los vio llegar, y marchar, sin pestañear...

virgen de guadalupe
virgen
virgen

Me detengo en un fanal que pende del techo. Noto el fuerte oleaje, el ruido de la artillería en la batalla de Lepanto, los gritos de Murat Dragut y los arcabuces cristianos.

monasterio de guadalupe
Monasterio
Monasterio
Monasterio
Monasterio
Monasterio