Puente de piedra

1380-1388

Al llegar al puente me hago a un lado. He coincidido con un grupo de frailes jerónimos. Unos treinta o cuarenta, que van rezando, con las manos juntas. Ninguno mira al rio Tajo, sí al empedrado del puente. Los frailes provienen del monasterio de San Bartolomé de Lupiana, en Guadalajara. “Eran solo treinta. Igual le parecen pocos para habitar todo un monasterio, pero es que antes Guadalupe no era tan grande como ahora. Si estamos hablando del 1389…” El señor me explica. Pero no me parecen pocos. Viendo esta fila que va de un lado a otro del puente pienso todo lo contrario. Una vez que se van sigo escuchando sus pasos, y los otros pasos: de los que han cruzado, y de los que van a cruzar. Ahora no cabemos en el puente.

Puente del Arzobispo, puente de piedra