Ermita del humilladero

El Humilladero está cerca. Desde el templete los peregrinos veían por primera vez el monasterio y rezaban antes de descender. Oigo pasos en la nieve. Dos hombres caminan hacia mí. Se presentan. Uno de ellos es el doctor Gregorio Marañón. Vienen siguiendo a Enrique IV, que estuvo en 1435 en el Humilladero con su padre Juan. No los he visto, le digo. El doctor suspira. “Lo más seguro es que se hayan marchado.” Me dice que da lo mismo, que hablará con él en el monasterio: acaba de aparecer su tumba tras el retablo. Se marcha. Sigo las pisadas que dejó el doctor en 1946.

Humilladero nevado

Pisadas en la nieve