Parque Minero de Almadén

Antonio me guía por uno de los túneles que están cavando los romanos. Ellos pican solo la parte más pura y blanda, el bermellón. Cuando no pueden extraer más cambian de rumbo y prueben por otro lado. Para Antonio esa manera de proceder es la más inteligente. Lo dice en broma, como tantas otras cosas durante nuestro paseo por el subsuelo. Es el guía del parque minero. Me pide que trate de no respirar el polvo. Muchos de los que vemos no llegarán al año, según él. Me lleva a otros niveles, me habla de pozos de centenares de metros de profundidad, como el de San Aquilino, que se remonta al siglo XVI. “Fue en este siglo cuando se intensificó el trabajo en la mina. Con el descubrimiento de oro y plata en América se hizo necesario el uso del mercurio en su extracción, para amalgamar el metal en frío.” Lo sé, los he visto trabajar sin descanso. Pero me callo. El ruido es ensordecedor y no me escucharía. Salimos en un tren al exterior.

Paseo tren