Iglesia de Santa María de Piedraescrita

S XVI. Pedanía de Piedraescrita

Escucho un martilleo. Un golpe, otro golpe; como un reloj. Es un sistema para espantar a los osos. El agua del arroyo del Endrino mueve un gran mazo que da golpes acompasados. Ese ruido hace que los osos no se acerquen. Así los colmeneros pueden recoger la miel. Pero no sé de dónde procede. Me encuentro con Imperio y le pregunto por el mazo. “Pero si eso fue hace mucho”, se sorprende. Pero el golpeteo continúa. No insisto. Al enterarse de que voy a Guadalupe comienza a hablar de los jerónimos. Imperio dice que por su puerta pasaban los que iban de Toledo a Guadalupe. “¿Usted de dónde viene?” De Toledo, le digo. “Pues como los jerónimos.” En eso tiene razón.

Ermita de Piedraescrita exterior