Puente de San Martin

He visto a Garcilaso de la Vega de un lado a otro del puente de San Martín con un ramo de rosas amarillas en la mano. Estaba demasiado agitado, como cuando descubrió que los comuneros le habían saqueado la casa. Aquel día lejano de 1522 vino al puente a maldecir sobre el rio Tajo. Pero hoy había algo diferente en él, indescriptible. A las doce de la noche tiró las rosas al agua, una por una. Después se fue dejándome solo. Miro el Tajo. Veo manchas amarillas que se van cada vez más lejos, que en más de cuatrocientos años no se han ido del todo…

Puente de San Martín